Zarpé rumbo al enigmático continente un 15 de abril de 1964, justo unos días antes que el Ejército Español me convocara para alistarme con carácter obligatorio ... quién me iba a decir, que 45 años más tarde me arrancaría con este Blog y una vida cargada de anécdotas y experiencias a la espalda!

El corazón dividido ... español en tierras del oeste de Africa, si existe otra vida, repetiré!


Liberia (West Africa)
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lunes, 15 de febrero de 2010

El culto al muerto ...

El liberiano como todo africano es muy supersticioso, razón por la cual se aferran a cualquier existencia, tanto espiritual, religiosa o sectaria, con tal de mitigar su miedo e incertidumbre de lo que pueda encontrar acá y en el más allá ... simultáneamente practica y cree en varios mundos paralelos:

- El religioso, para que a su muerte se pueda congratular con Dios para poder ir al cielo.

- El respeto y culto a sus muertos, los cuales creen que siguen vivos e incluso que participan en su vida cotidiana.

- El sectario de tribu, dentro del cual adora e idolatra a seres vivos de su entorno especialmente animales, “mamíferos y salvajes”, creyendo firmemente que se puede transformar en el animal que su secta tribal le obliga ser miembro, garantizándoles así prosperidad y seguridad.


Para ellos, el ir con la Biblia en la mano a su oficio Dominical,o el ponerse la indumentaria masónica o tribal para celebrar sus rituales, lo ven natural … saben que el próximo Domingo en la omilia habitual pedirán perdón a Dios por los actos cometidos durante la semana. Por tradición, el negro africano tiene la creencia que todos los seres dotados de vida poseen un espíritu, el cual al morir vaga libremente y que según al comportamiento de los seres en vida, sus espíritus pueden actuar de una manera positiva o negativa. Para poder dominar el miedo a los espíritus de los difuntos, familiares y amigos recurren al culto, que incluyen rituales, sacrificios, ceremonias de magia tanto para fines benéficos (magia blanca) o maléficos (magia negra). En Liberia como en todo África, a los muertos se les debe veneración y respeto, y los ritos funerarios son muy diversos dependiendo de la etnia y creencias de los clanes. En los poblados del interior de Liberia, donde yo he estado, no disponen de un cementerio común, tanto los entierran en el bosque como los dan sepultura en los lindes del poblado o bien los inhuman alrededor de su vivienda. Pero en Lofa (Guissis) hay costumbre de enterrarlos dentro de la casa o bajo el techo de sus porches, es habitual cuando viajas por las carreteras de Lofa, al paso por los poblados, ver a gente sentada o tumbada encima de las tumbas. Una de las causas de enterrarlos cerca, es para que las fieras (de dos patas ...) no los desentierren para otros menesteres y otra, para que el espíritu del muerto no deambule libremente por lugares desconocidos y su alma quede en el seno de la familia; de esta manera, los familiares piensan que el muerto sigue compartiendo el día a día con ellos, les protege, asesora e inclusive castiga. ¡Creo que voy a pedir a mi familia que me entierren en el Alto de las Veneras ... mi casa!

Si el difunto fue miembro de alguna secta, dependiendo del grado, sus colegas de secta lo enterrarán en un lugar secreto, llegando incluso a ocultar la ubicación a sus familiares más directos.

Casi todos los fallecimientos en Liberia -no Mandingos- tienen una cosa en común, sus funerales son motivo de grandes celebraciones tanto festivas como religiosas. En función de la posición social, política, económica y sectaria del difunto, es lo que tardan en enterrarle: es costumbre mantener el cuerpo sin enterrar hasta que los familiares, amigos, hermanos de tribu o secta lleguen desde sus respectivas zonas de residencia, desde cualquier punto de Africa e inclusive Estados Unidos. Según lo que estimen que tarden en llegar, proceso que puede durar entre siete y treinta días, es el tiempo que la mortuoria aplicará en “formol” al difunto para que aguante sin descomponerse.

Mientras llegan los notificados, el muerto es paseado de poblado en poblado del clan, en los cuales ofrendan a los porteadores del “fiambre” con un gran fiesta, copiosas comidas, abundantes bebidas alcohólicas (en especial “cane juice” orujo extraído de la caña de azúcar, con aprox. 80° de alcohol), con bailes y danzas tribales. Entre acto y acto aprovechan para dedicarse a la búsqueda de pareja, para la práctica del sexo fortuito y prohibido (acostarse con la esposa o el marido de alguien, en cúpulas ilícitas es el objetivo principal).

Cuando todo el mundo ha llegado, comienza el verdadero funeral. Para los africanos en toda esta clase de oficios les es de suma importancia la escenificación teatral del dolor “... desde la distancia se escuchan las lamentaciones de las mujeres, el llanto y el berreo sin parar de las plañideras contratadas, mientras que otro grupo se dan golpes de pecho, rasgan sus vestiduras, con aparente desconsuelo, durante el larguísimo funeral, tanto en la casa, en la calle, en la procesión o durante la ceremonia religiosa". Toda la comitiva va detrás del vehículo que lleva al muerto (en funeraria oficial, en Pick-Up, en camión o a hombros).

Tras el féretro las mujeres pertenecientes a los diferentes grupos religiosos, lloran, cantan y danzan al son de una desafinada banda que toca música criolla con tambores, especial para este acto. y sudorosas de tanto movimiento incontrolado llegan a un punto de éxtasis del cual no llegas a entender si es de pena, de alegría o si es que están ebrias. Van ataviadas con vestimenta de riguroso blanco las pertenecientes a la secta femenina, mientras que las congregantes a los diferentes grupos religiosos van uniformadas, con amplios vestidos de los más diversos colores que les distingue de las diferentes órdenes religiosas a que pertenecen: morados, azules, verdes, amarillos ... etc.

Los hombres de riguroso traje negro y sombrero, o con un traje tradicional africano con bonete bordado. Cuando ves estas comitivas, entierros o desfiles de sectas, no acabas de entender muy bien lo que está sucediendo a tu alrededor, ni entender que es lo que la gente se trae entre manos. ni tienes la seguridad de que sea el país y el lugar que te han dicho que es ... te llegas a preguntar ¿será real ... o estarán rodando una película ...?

Al final del funeral, durante y después del gran banquete fúnebre, todos los miembros de la familia, clan, amigos y visitantes, beben y bailan desenfrenadamente hasta quedar extenuados, entre tanto el jefe de ceremonia hace que dispararen reiteradamente las escopetas de un solo cañón con posta, la intención es, llamar la atención y ahuyentar los malos espíritus al mismo tiempo.

martes, 3 de noviembre de 2009

Una máscara y muchos significados ...


Trabajando las concesiones en la selva aprendí que la estatuilla entre los nativos viene a ser su identificación étnica y personal ... e incluso viajaba entre poblados en visita oficial. Además de utilizarla el brujo dentro de su clan como instrumento para captar la energía que emana de los espíritus que simboliza.

El papel de la máscara ocupa un lugar de honor entre las costumbres de los nativos, tanto en ceremonias funerarias como en las demandas esporádicas del brujo en el marco del clan. Es tanta la superstición en sus creencias que inclusive el portador de las máscaras se llega a identificar con el espíritu que invoca, y que entre el griterío de los ebrios asistentes, el sonido de los monótonos cánticos al son de los incesantes timbales, las trepidantes danzas en medio de la densa cortina de polvo, poco a poco, va tomando posesión de su persona hasta entrar en trance y éxtasis profundo, convirtiéndose durante horas en el instrumento del espíritu.

Cada etnia tiene su propia representación, ritos que van desde las ceremonias funerarias o nupciales, la iniciación de los niños varones hacia la pubertad (circuncisión) o las niñas a la fecundidad (ablación), e incluso la quema de fincas y su siembra, así como la recogida de sus cosechas, por no obviar la invocación a los espíritus de los animales existentes en el clan y en los cuales dicen transformarse con máscaras afines a las bestias invocadas. Fetiches en manos de hechiceros con fines de captación de fuerza maligna para uso de poderes malignos, es muy peligroso en manos de tales “sociedades secretas”, puesto que el motivo principal de estos rituales es poseer el control del terrorífico poder aprovechándose de la ignorancia de sus súbditos y clanes vecinos, a quienes mantendrán aterrorizados el resto de sus vidas.

Creen firmemente que con la “medicine” elaborada por brujos, tanto en formas de fetiches, amuletos, sustancias o pócimas mágicas ... les servirá como objetos, que les liberará de toda clase de conjuros, enfermedades, mal de ojo ... etc.

Entre las máscaras, estatuillas y amuletos, las hay relacionadas con la “magia negra” elaboradas con fines “malévolos” denominadas “fetiches” (proveniente de la palabra portuguesa feitico). La creencia es que el poder de estos fetiches malévolos, muñequillos de barro o madera representando tanto humanos como animales atravesados con clavos o agujas, colmillos de leopardo, picos o garras de águilas, dientes de cocodrilos, huesos de animales e inclusive de humanos, pelo de animales, cabellos de humanos, partes de órganos humanos y animales, no radica en los ídolos propiamente dichos, sino en las pócimas (yuyu) que han sido embadurnadas o las que portan en su interior alojadas en alguna oquedad secretamente tallada y rellenada... cada uno de estos fetiches malignos puede representar una diferente clase de maldición o de conjuro, bien para ocasionar mala suerte, daño, e inclusive para producir la muerte a otro ser humano.

“... según algunos historiadores estos fetiches pueden tener su origen en los relicarios introducidos por los portugueses en el intento de evangelizar el Continente Africano ..., para más tarde ser introducidos en el Nuevo Continente por mediación de la esclavitud...”. En el transcurso de la segunda mitad del siglo XV los portugueses ya visitaron la costa africana, desde las islas de Cabo Verde, Liberia, Ghana, Congo, hasta el Cabo de Buena Esperanza. Estableciéndose más tarde en las costas del Golfo de Guinea, en donde construyeron fortines y centros de comercio, desde los cuales se comerciaba con los nativos a cambio de marfil, oro y más tarde con esclavos.

Como anécdota y toque de humor a esta entrada y porque la realidad supera la ficción ... no hay brujo, espíritu o hechicero que se resista a una jaula de cervezas, un cartón de cigarrillos o una buena propina para reparar su traje de rafia ...